lunes, 24 de agosto de 2026

Fundación CIVES. Educar para una ciudadanía digital democrática.

 

Educar para una ciudadanía digital democrática

La transformación digital constituye uno de los procesos de cambio más profundos de nuestro tiempo. Está modificando la forma en que nos informamos, nos relacionamos, participamos en la vida pública, construimos nuestra identidad y ejercemos nuestros derechos. Pero la digitalización no es únicamente una cuestión tecnológica. También plantea preguntas fundamentales sobre la democracia, el poder, la igualdad, la participación, la sostenibilidad y los derechos humanos.

Como coordinadora del proyecto europeo Digital Youth Work – Rights Sensitive, Open, Accessible and Democratic (DIYW-ROAD) en la Fundación CIVES, he tenido la oportunidad de trabajar junto a organizaciones de distintos países europeos en torno a una cuestión que considero cada vez más necesaria: cómo educar para ejercer una ciudadanía democrática en un mundo crecientemente digitalizado.

Nuestra participación en este proyecto parte de una convicción: los desafíos de la digitalización no pueden abordarse únicamente desde una perspectiva técnica. Necesitamos también herramientas para comprenderlos desde una mirada ética, social y democrática. La educación tiene aquí un papel esencial, especialmente cuando hablamos de las generaciones jóvenes.

Durante el desarrollo de DIYW-ROAD hemos trabajado para analizar cómo la transformación digital afecta a la vida de las personas jóvenes y qué recursos educativos pueden ayudarles a afrontar estos cambios desde una perspectiva crítica, inclusiva y basada en derechos.

Uno de los principales resultados de este trabajo es el manual Ir contra la corriente. De la inercia digital a la ciudadanía activa. Su propio título resume buena parte del propósito que ha guiado el proyecto: no aceptar como inevitables todas las dinámicas que se producen en los entornos digitales, sino aprender a comprenderlas, cuestionarlas y participar en su transformación.

De usuarios de tecnología a ciudadanía activa

Con demasiada frecuencia hablamos de los jóvenes como grandes usuarios de la tecnología, pero esta mirada resulta insuficiente. No se trata solo de saber utilizar una plataforma, reconocer una herramienta digital o desenvolverse en las redes sociales. Se trata de comprender qué ocurre en esos espacios, quién toma las decisiones, qué intereses existen detrás de determinadas dinámicas y qué consecuencias tienen sobre nuestras vidas.

Algoritmos, plataformas, inteligencia artificial y sistemas de recomendación intervienen cada vez más en aquello que vemos, en la información a la que accedemos y, en determinados casos, en las decisiones que tomamos. Por eso, aprender a utilizar la tecnología debe ir acompañado de la capacidad para analizarla críticamente.

El manual aborda precisamente algunas de estas cuestiones: la identidad digital, la gobernanza democrática de la tecnología, el ecosistema informativo, la sostenibilidad ambiental y las nuevas formas de participación ciudadana.

Pero no pretende quedarse en la reflexión. Una de sus aportaciones fundamentales es ofrecer propuestas metodológicas dirigidas a profesionales de la educación y del trabajo con jóvenes, para que estas cuestiones puedan trasladarse a espacios educativos y convertirse en experiencias de aprendizaje y participación.

La ciudadanía digital también es una cuestión de derechos

Para mí, uno de los aspectos más importantes de este proyecto es haber podido conectar la educación digital con la educación para la ciudadanía democrática y los derechos humanos. Ambas dimensiones son hoy inseparables.

Una parte cada vez mayor de nuestra vida social se desarrolla en espacios digitales. Allí nos informamos, expresamos nuestras opiniones, establecemos relaciones, participamos en debates públicos y construimos una parte de nuestra identidad. Por eso, no podemos formar ciudadanos y ciudadanas libres, críticos y responsables sin prestar atención a las condiciones en las que se desarrolla esa vida digital.

Del mismo modo, tampoco podemos hablar de una verdadera competencia digital si esta se limita al manejo instrumental de las herramientas. Ser competente en el mundo digital implica también saber identificar riesgos, valorar consecuencias, defender derechos, contrastar información y participar de manera responsable en los espacios públicos digitales.

El reto de decidir qué sociedad digital queremos

Europa se encuentra ante decisiones importantes relacionadas con la regulación tecnológica, la inteligencia artificial, la protección de datos y derechos, la calidad de la información, la participación democrática y la sostenibilidad. No son debates reservados a especialistas. Las decisiones que se adopten afectarán a nuestra vida cotidiana y al modelo de sociedad en el que vivirán las próximas generaciones.

Por eso considero especialmente importante generar espacios educativos en los que las personas jóvenes puedan comprender estos procesos y sentirse capaces de intervenir en ellos.

La educación no puede limitarse a preparar a las personas para adaptarse a un mundo que ya está decidido. También debe proporcionarles herramientas para preguntar qué mundo quieren construir y qué papel quieren desempeñar en él.

Ese es, en buena medida, el sentido de Ir contra la corriente: pasar de la inercia digital a una ciudadanía activa. No se trata de rechazar la tecnología ni de adoptar una mirada negativa sobre la transformación digital. Se trata de recuperar nuestra capacidad para decidir, deliberar y participar.

Desde la Fundación CIVES creemos que educar para la ciudadanía digital democrática significa precisamente eso: formar personas capaces de desenvolverse en los entornos digitales, pero también de comprenderlos críticamente, defender sus derechos y contribuir a transformarlos.

Porque educar para la ciudadanía digital no consiste únicamente en aprender a utilizar tecnologías. Consiste, sobre todo, en aprender a ejercer la libertad, la responsabilidad y la participación democrática en un mundo cada vez más digitalizado.

Por Paula Alvira Rosende, coordinadora del proyecto DIYW-ROAD en la Fundación CIVES

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